Sydney Opera House

Situado estratégicamente en la Bahía, La Ópera de Sídney es uno de los monumentos más conocidos e icónicos, no solo de Australia sino del mundo. Su arquitectura expresionista, su diseño que recuerda a una concha de mar y sus más de dos millones de visitantes al año, la hacen uno de los edificios más fotografiados, que además fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 2007. 

En 1955 el Primer Ministro de Nueva Gales del Sur, convocó un concurso para la construcción del palacio de la ópero y se recibieron 233 diseños de arquitectos de todo el mundo. En 1957 se seleccionó como ganador al arquitecto danés Jorn Utzon que, curiosamente, nunca había estado en Sidney. Las muchas dificultades de todo tipo hicieron que el proyecto que debía tardar 3 años en terminarse culminara finalmente 26 años despúes. Utzon tuvo que abandonar el país sin que su obra estuviese terminada. El proyecto lo retomó un equipo de arquitectos australianos que completaron la obra con éxito en 1973, aunque con un coste que superó 1400% el presupuesto inicial.

La Ópera de Sídney fue terminada, inaugurada y abierta al público por la Reina Isabel II el 20 de octubre de 1973.

Dentro de las instalaciones hay 7 salas distintas donde realizar representaciones y actos, desde el enorme Salón de Conciertos (2679 butacas) a la pequeña Sala Utzon (con capacidad para 210 personas). El mayor instrumento musical mecánico del mundo es el órgano de la Sala de Conciertos. Se tardaron 10 años en construirlo y cuenta con más de 10.000 tubos. En esta misma sala de cociertos, cómodamente sentado en tu butaca, puedes tocar el techo estés donde estés. El material con que se han construido ambos es el mismo, contrachapado de abedul.

40 son los actos, eventos, conciertos o representaciones que hay, de media, cada semana en la Sydney Opera House.

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